Los deseos de Susana: 1/3

Un tercio, muy bien, un tercio…. ¿una cerveza?, ¿unidad militar?, ¿cambiamos de tercio?…. no, un tercio que cambiaría a mejor nuestra vida, la de todos.

-Susana, no te preocupes PERO -ahí está, el “pero”…- tenemos los resultados de los análisis, un tercio de probabilidad de que tu bebé tenga la trisonomía del par 21, es decir síndrome de down.

Y ahí estamos, sus papis, cogidos de la mano, preocupados por nuestro bebé, un bebé que se está formando, con ganas de crecer y la pregunta… la temida pregunta…. ¿Seremos unos buenos papis? ¿Podremos hacer todo lo posible para que llegue a lo más alto? Las mismas dudas que las veces anteriores.

Un embarazo tranquilo, feliz y sin problemas, un embarazo muy controlado pero ensombrecido por la insistente e inoportuna pregunta (en cada una de las visitas mensuales) en un hospital público de -¿Qué vas a hacer?-.

QUERERLE INFINITO-respondí en el séptimo mes de gestación y ya cansada de la dichosa pregunta… el de la bata blanca (médico, ponía en su chapa identificativa) me miró muy serio y me dijo “no hace falta que se justifique, señora”.

1 comment

  • Ma. Elena Zárate M.

    Que bello relato, de verdad.. Solo añadir que entiendo es infinito el sentimiento hacia la vida que se está formando dentro de una mujer. Es demasiado, es mucho.. Es una persona dentro de otra persona. Ese proceso, esa acción, ese sentimiento, esa decisión, ese amor se merece el mayor de los respetos. Para mí, vivan las mamis!!!!

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