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De la casa a la guardería

El cambio de la casa a la guardería

El cambio de casa a Guardería no es fácil  para los padres ni para el niño, porque todo cambio genera angustia, intranquilidad y llanto. Los niños sufren hasta en su propia casa con la separación de su madre, si la madre sale de la habitación y el niño llora porque salió mamá aunque ella regrese rápido, los momentos en que está solo para él serán eternos.

El vínculo afectivo que se establece entre madre-hijo es muy importante, porque es el modelo que él va a establecer con su padre, hermanos, abuelos,  familiares, amigos, compañeros y profesores. Los niños que han tenido una relación sólida con su madre y han recibido mimos, caricias, lo tenían en sus brazos por largo tiempo son los que aceptan mejor la separación, pues la madre  le brindó seguridad y apoyo desde su nacimiento.

Si pensamos en matricular al niño(a) en una Guardería y está entre 1 ó 2 años, es recomendable llevarlo primero a visitar la Guardería para que él (ella) vea las instalaciones, las actividades de los niños, los juguetes, el parque, y lo bonito del lugar para estar con compañeritos y jugar con ellos, mientras la madre tiene que ir trabajar.

Si el niño(a) va a utilizar uniforme, mostrárselo y cuando se compre, familiarizarlos con ellos que los vea y vestirlo(a) hacerle fotos, hacer una pequeña fiesta de ese momento, y darle caricias verbales positivas como: te ves muy guapo(a), se lo enseñaremos a tu padre para que vea como te queda, etc.

Por muy afectiva que haya sido la madre y mantenga una buena relación con su niño(a), este va a  llorar cuando lo deje el primer día, luego si la profesora es afectiva, le hace cariños, le toma en los brazos y se pone a jugar con él integrándolo al grupo se quedará tranquila; pero cuando se acuerde de su madre es normal que llore nuevamente. Y al pasar los días se irá acostumbrando a la separación y al regreso a casa.

Por ello se recomienda hablar mucho con el niño(a), explicarle el trabajo de ambos padres, decirle que no tienen con quien dejarla, y que allí en la Guardería va a tener amiguitos y las profe la cuidarán.

Al volver a casa después de la Guardería, por muy cansada que esté la madre y el padre, deben compartir con el niño(a),  jugar, tomarle en brazos, hacerle mimos y consentirla, prestarle mucha atención a sus relatos y situaciones vividas, aunque no tenga mucha fluidez verbal todavía y darle mucho amor. Ambos padres deben demostrarle al niño(a) la alegría de compartir con ellos.

Espero que el inicio de Guardería lo llevéis con calma, y paciencia, pero sobre todo con mucho amor. Un abrazo nos vemos en el próximo post.

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